Teletrabajo y flexibilidad horaria en ayuntamientos: cómo controlarlo sin perder la confianza
El teletrabajo y la flexibilidad horaria han llegado también a los ayuntamientos y administraciones públicas. Lo que empezó como una medida excepcional en algunos servicios se ha ido consolidando en muchas organizaciones, impulsado por acuerdos internos, políticas de conciliación y avances en administración electrónica.
Este nuevo escenario plantea una pregunta clave: ¿cómo controlar la jornada y el cumplimiento horario cuando parte del trabajo se realiza fuera de las dependencias municipales, sin caer en la desconfianza ni en el "control por control"?
Teletrabajo en el sector público: un escenario que ha llegado para quedarse
Tras la pandemia, muchas administraciones aprobaron acuerdos de teletrabajo para su personal, fijando condiciones, porcentajes máximos de jornada a distancia y servicios que podían acogerse.
En el ámbito local:
- Algunos ayuntamientos han implantado el teletrabajo de forma estructural para determinados puestos (técnicos, administrativos, servicios internos).
- Otros lo usan de forma puntual o rotatoria, especialmente en épocas de alta carga o para facilitar la conciliación.
En todos los casos, el reto es el mismo: la obligación de registro de jornada no desaparece por el hecho de trabajar desde casa; al contrario, se hace más necesaria para garantizar transparencia y seguridad jurídica.
Riesgos de no controlar bien la jornada en teletrabajo
Si no se adapta el control horario a la nueva realidad, surgen varios problemas:
- Jornadas difusas: sin un registro claro, es difícil saber si se respetan horarios, pausas y límites de horas extra.
- Confusión entre tiempo de trabajo y disponibilidad: estar conectado al correo no siempre equivale a estar trabajando; sin criterios claros se producen expectativas contradictorias.
- Conflictos internos: parte del personal puede percibir el teletrabajo como un privilegio poco regulado; otros pueden sentirse controlados en exceso.
- Dificultad para planificar servicios: si no está claro quién está conectado, disponible o localizable, la organización del trabajo se resiente.
Además, sin un registro fiable, el Ayuntamiento queda desprotegido ante posibles reclamaciones sobre exceso de jornada o disponibilidad fuera de horario.
Qué debe garantizar el control horario en teletrabajo
Un buen sistema de control horario para teletrabajo en administraciones públicas debería permitir:
- Registrar inicio y fin de la jornada de forma sencilla y accesible desde el propio puesto remoto.
- Diferenciar entre trabajo presencial, teletrabajo y otras situaciones (reuniones externas, formación, permisos, etc.).
- Integrar el teletrabajo en los mismos calendarios y horarios que el resto de la plantilla, con las adaptaciones que correspondan.
- Generar informes claros que permitan a Secretaría, RRHH y responsables de servicio comprobar que se cumplen las jornadas pactadas.
La clave no es controlar cada minuto, sino disponer de una foto fiable y razonable de la jornada.
Conclusión: confianza, sí; improvisación, no
El teletrabajo y la flexibilidad horaria pueden ser una oportunidad para mejorar la organización del trabajo en los ayuntamientos y facilitar la conciliación del personal. Pero requieren:
- Reglas claras, conocidas por todos.
- Un sistema de registro horario digital que se adapte a la nueva realidad.
- Una cultura de confianza basada en datos y resultados, no en la intuición.
Frente a modelos improvisados o sistemas fragmentados, soluciones específicas para el sector público como Control Pública permiten que la conversación sobre teletrabajo deje de estar marcada por la sospecha y se apoye en algo mucho más sólido: una gestión ordenada y transparente de la jornada de todo el personal, esté donde esté.
Descubre cómo Control Pública facilita el control de jornada en teletrabajo
